• Poder absoluto con locomotoras Wabtec ES44AC de 4,500 caballos de fuerza.
• Contará con sistema de seguridad ERTMS para una integración ferroviaria blindada.
Bajo el liderazgo del Gobierno Federal, a través de la Secretaría de la Defensa Nacional, Tren Maya marca un
momento decisivo en la soberanía de nuestra nación al liberar las primeras maniobras dinámicas de su servicio
de carga. Este coloso de acero es el motor de una transformación histórica que proyecta el poder absoluto del
sureste ante los ojos del mundo.
La operación está comandada por una imponente flota de locomotoras completamente nuevas de la reconocida
marca Wabtec, modelo ES44AC, que desatan una potencia de 4,500 caballos de fuerza para garantizar el máximo
desempeño y un dominio total en cada recorrido.
Estos equipos de vanguardia están integrados con el avanzado sistema de seguridad ERTMS, lo que permite una
integración segura y una fuerza coordinada con la gran infraestructura utilizada por los trenes de pasajeros.
Actualmente, las jornadas de prueba conquistan las vías en dirección a Tenosique. Estos movimientos de alta
precisión, ejecutados estratégicamente en horario nocturno, permiten posicionar las primeras plataformas que
darán forma a la columna vertebral del transporte nacional.
La producción audiovisual que hoy se presenta fue capturada durante operativos reales, documentando la
disciplina del personal militar y civil en las maniobras de acoplamiento de las locomotoras TMY 2004, 2005 y 2006.
Más que el traslado de bienes, el Tren Maya de Carga movilizará la voluntad de un pueblo imparable. Este
sistema protagonizará el nacimiento de un sistema nervioso industrial que dictará el ritmo del crecimiento
nacional por las próximas décadas.
Con cada tonelada transportada, el Gigante del Sureste reclamará su grandeza y consolidará un México donde
la prosperidad llegará a cada rincón con la potencia del acero y la precisión del progreso.
Este no es solo el inicio de un trayecto, es la consolidación de un mando que el sureste ha esperado por
generaciones. Muy pronto, el estruendo de estas locomotoras anunciará a cada estado, a cada puerto y a cada
industria que México ha tomado el control total de su capacidad logística.
Sentiremos la tierra vibrar bajo el paso de una maquinaria diseñada no solo para cargar mercancías, sino para
sostener sobre sus hombros el peso de nuestras más altas aspiraciones nacionales.
Estamos a las puertas de presenciar cómo la distancia se rinde ante la velocidad del desarrollo y cómo el olvido
se borra con el brillo de los nuevos rieles.
El Tren Maya de Carga será el testimonio vivo de que, cuando la fuerza de la ingeniería se une a la determinación
de un pueblo, no existe frontera que nos detenga ni horizonte que no podamos alcanzar. La región que antes fue
testigo silencioso del tiempo, ahora será el centro de comando desde donde se dirigirá el flujo vital de nuestra
economía.
Muy pronto, el horizonte de nuestra nación se expandirá definitivamente sobre estas vías. La victoria del México
del futuro ya no será solo una visión lejana; será una realidad tangible que avanzará con un rugido soberano, una
presencia majestuosa y una fuerza implacable que reclamará, kilómetro a kilómetro, la grandeza que nos
pertenece.
El gigante está listo, el acero está templado y el destino de México ya no sabe detenerse.